Las rocas metamórficas son piedras que resultan de la transformación de la roca original. Este da origen a una roca metamórfica después de sufrir transformaciones químicas y físicas debido al hecho de someterse a temperaturas y presiones elevadas ya la actuación de fluidos en zonas profundas de la corteza terrestre sin que lleguen a fundirse.

Formación de las rocas metamórficas

Las piedras metamórficas abundan en zonas profundas de la corteza, por encima del zócalo magmático.Piedras metamorficas

Pueden formarse simplemente porque están sujetas a las altas temperaturas existentes muy por debajo de la superficie terrestre y a la presión provocada por el peso de las capas de roca superiores (presiones litostáticas)

Pueden también originarse en procesos tectónicos como colisiones continentales que provocan presión horizontal, fricción y deformaciones.

Además, pueden formarse gracias al llamado metamorfismo de contacto, cuando la roca, siempre en el estado sólido, es calentada por la intrusión de roca fundida (magma) proveniente del interior de la Tierra.

Tienden a distribuirse clasificadas en zonas diferentes según el grado de metamorfismo alcanzado; según la influencia del factor implicado.

Muchas rocas metamórficas muestran los efectos de determinadas presiones dirigidas, que hacen evolucionar los minerales y se disponen de manera más laminar, y toman un aspecto de hoja.

Tipos de rocas metamórficas

Rocas metamorficas

  • Metamorfismo de contacto llamado también metamorfismo térmico: La roca originaria entra en contacto con una masa de magma, la alta temperatura del magma es lo que transforma la roca. El grado de transformación depende de la temperatura sufrida, por lo que alrededor de la masa de magma se encuentran capas de rocas con mayor grado de transformación cuanto más nos acercamos a la masa: es lo que se llama una aureola metamórfica. Cerca de la masa de magma son frecuentes los fenómenos de metasomatismo.
  • Metamorfismo regional: Al formarse una cordillera, la corteza es comprimida y estrujada tanto hacia arriba como hacia abajo. Las rocas que se hunden, quedan sometidos a la presión causada por esta compresión y por el peso de los materiales que tienen encima, y ​​a la vez por el calor causada por la profundidad. Esto metamorfosea todas las rocas de las raíces de la cordillera (produciendo, por ejemplo, pizarras, esquistos, gneis y mármoles).
    Cuando durante los procesos metamórficos la roca ha sido sometida a esfuerzos de compresión importantes en una dirección, la formación de nuevos cristales suele tener lugar en el plano perpendicular a la dirección del esfuerzo, produciendo una roca con estructura foliar (en láminas), como las pizarras, los esquistos y los gneis.
  • Metamorfismo cataclástico: El metamorfismo dinámico o metamorfismo cataclástico ocurre debido a la acción de la fricción, en largas franjas y en la adyacencia de fallas, donde presiones de gran intensidad causan movimientos y rupturas en la corteza.
    Movimientos tectónicos horizontales como la colisión de continentes dan origen a cinturones orogenéticos donde las rocas son sometidas a grandes deformaciones como consecuencia de las altas temperaturas y presiones.

Minerales metamórficos

Los minerales metamórficos son aquellos que se forman sólo a las altas presiones y temperaturas asociadas al proceso de metamorfismo.

Estos minerales, conocidos como minerales índice, incluyen la silimanita, cianita, estaurolite, andaluz, biotita, clorita, glaucofano, hornblenda, prehnite, zeolitos y algunas granadas.

Otros minerales, como las olivinas, las piroxenas, las anfíbolas, las micas, los feldespatos, y el cuarzo, también se pueden encontrar en rocas metamórficas, pero no resultan necesariamente del proceso de metamorfismo. Estos minerales se forman durante la cristalización de rocas ígneas. Como son estables a altas temperaturas y altas presiones, pueden permanecer inalteradas durante el metamorfismo.

Sin embargo, como todos los minerales son estables sólo dentro de ciertos límites, la presencia de algunos minerales en ciertas rocas metamórficas puede servir para determinar el valor aproximado de las temperaturas y presiones a las que estas rocas se formaron.

La reestructuración de los minerales durante el proceso metamórfico se llama recristalización, proceso a partir del cual los minerales a menudo adquieren un tamaño mayor (es decir, dando a la roca un aspecto más cristalino).

Por ejemplo, los pequeños cristales de calcita de cal y greda (rocas sedimentarias) se modifican, dando origen a los cristales, de mayores dimensiones, del mármol.

En el caso del arenito, la recristalización de los granos de cuarzo originarios de la arena resulta en la formación de cuarzo muy compacto, también llamado metaquartzito, en que cristales de cuarzo, generalmente de mayores dimensiones, están interconectados.

Tanto las altas temperaturas como las altas presiones contribuyen a la recristalización. Las altas temperaturas promueven la migración de los átomos e iones en los cristales sólidos, lo que lleva a su reorganización, mientras que las altas presiones provocan la disolución de cristales en su punto de contacto.

Clasificación de las piedras metamórficas

Las rocas metamórficas se clasifican de acuerdo con criterios textura y mineralógicos. Pueden dividirse en rocas foliadas y no foliadas.

La foliación (palabra derivada del latín folia, que significa “hojas”) se refiere a la disposición de los minerales de las rocas metamórficas en estratos y ocurre cuando la roca es sometida a una tensión a lo largo de un eje durante la recristalización.

Este proceso provoca la rotación de cristales lamelares o alargados (como la mica o las clorites), de modo que sus largos ejes se disponga perpendicular a la orientación de la tensión. De aquí resulta una roca foliada con láminas a exhibir los colores de los minerales que las formaron. Esta es una foliación secundaria, provocada por el metamorfismo, diferente de otros tipos de folios presentes en las rocas sedimentarias y en las rocas ígneas

Las rocas foliadas se pueden clasificar de acuerdo con tres tipos de textura,  correspondientes a diferentes grados de metamorfismo.

Las rocas con división ardosífera (como la roca pizarra, correspondiente a un bajo grado de metamorfismo); (como el esquisto, correspondiente a un grado medio de metamorfismo) y rocas con bandado gnéisico (como el gneis, correspondiente a un alto grado de metamorfismo).

Estas rocas se forman, de forma general, a partir de rocas constituidas por varios minerales y que han sido sometidas a condiciones de tensión dirigida ya temperaturas crecientes.

Las rocas no foliadas, a excepción de las corneanas (originadas en un contexto de metamorfismo de contacto), se forman en general a partir de rocas constituidas por un solo mineral.

Las rocas no foliadas no presentan patrones planares o deformaciones visibles, pudiendo tener un aspecto cristalino, como sucede con los cuarartitos y los mármoles.